Sobre
Violeta
Brillante cantora popular, Violeta la chillaneja aprovechó desde los nueve años la necesidad de su familia para desarrollar su talento musical, entre juegos infantiles y en medio de una futura familia de artistas.
La muerte del padre significó un golpe grave a la economía del hogar de Violeta y desde Chillán, los Parra llegan la capital. En Santiago, Violeta siente que en el colegio no iba a desarrollar su talento y abandona las aulas de clase para dedicarse al canto en donde hubiera oportunidad.
Violeta no fue el ideal de esposa hogareña que esperaba su primer amor en 1938 y esta será la primera de sus relaciones sin buen final. Como soltera por elección, la cantante se dedica completamente al canto iniciando una ardua tarea de recopilación en vastas áreas rurales del país.
El éxito sería un premio al enorme esferzo dedicado en años. Comienza a grabar sus primeros temas radiales como "Casamiento de Negros" y "Qué Pena Siente el Alma". Su canto fue su pan desde siempre y pronto descubrió que había mucho folklore que descubrir en las tierras sureñas, dedicándose a recopilar lo más profundo de la cultura popular.
Violeta comienza a viajar por el mundo entregando su creación y talento inagotables. Es así como llega a exponer su obra de arpilleras en el mismísimo museo del Louvre siendo la primera sudamericana en lograrlo.
De regreso en Chile instala una carpa en La Reina dedicada a desarrollar su arte. Allí pasa unos meses y el lugar se convierte en un centro de la vida cultural de la época aunque sin rentabilidad. Pero Violeta sufre. Había conocido a un francés que la abandona yéndose a Bolivia originando en Violeta un sufrimiento del que no se recuperaría.
Violeta termina sus días en medio del éxito y la incomprensión del público chileno que no apoya adecuadamente su propuesta artística. Nos deja un legado musical extraordinario y se transforma en una leyenda de la música al servicio de las ideas.